
Terapia Ocupacional
La terapia ocupacional está dirigida a niños, niñas y adolescentes que tienen dificultades para participar de forma independiente y funcional en las actividades del día a día: vestirse, comer, escribir, jugar, moverse con seguridad, tolerar ciertas sensaciones o seguir el ritmo del colegio.
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No se trata solo de “hacer ejercicios”, sino de ayudar a tu hijo/a a desarrollar las habilidades motoras, sensoriales y de autonomía que necesita para crecer, jugar, aprender y relacionarse con los demás con más seguridad y menos frustración.
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En terapia ocupacional trabajamos aspectos como la motricidad fina y gruesa, la integración sensorial, el equilibrio, la coordinación, el juego y el autocuidado, siempre adaptando las actividades a la edad, al nivel de desarrollo y a la personalidad de cada niño o adolescente.
¿Qué trabajamos en la terapia ocupacional?
La terapia ocupacional se centra en que el niño/a pueda realizar sus “ocupaciones” principales: jugar, aprender, relacionarse y cuidarse a sí mismo. Algunas de las áreas que abordamos son:
1. Motricidad fina y uso de las manos
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Le cuesta sostener correctamente el lápiz, las tijeras o los cubiertos.
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Se le dificulta colorear dentro de los bordes, recortar, enhebrar, construir con piezas pequeñas.
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Su escritura es muy presionada, muy floja o difícil de leer.
En esta área trabajamos la fuerza, el agarre, la precisión, la coordinación ojo–mano y la destreza de los dedos, para que el niño/a pueda escribir, dibujar, recortar, abotonar o manipular objetos con mayor facilidad y confianza.
2. Motricidad gruesa, equilibrio y coordinación
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Tropieza con frecuencia, se cae mucho o parece “torpe” al correr y saltar.
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Tiene dificultad para subir y bajar escaleras, lanzar y atrapar pelotas o participar en juegos físicos con otros niños.
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Le cuesta mantener el equilibrio o cambiar de postura sin desestabilizarse.
Aquí trabajamos la coordinación de todo el cuerpo, el equilibrio, la fuerza y el control postural, pilares básicos para el juego, la educación física y la seguridad en los movimientos.
3. Integración sensorial
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Se molesta con ruidos, luces, olores o texturas que a otros niños no les afectan tanto.
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Rechaza etiquetas de la ropa, se quita los zapatos, no soporta ciertas telas o materiales.
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Busca constantemente movimiento (se tira al suelo, salta, choca con cosas), parece “incansable” o “hiperactivo”.
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Evita tocar arena, pintura, plastilina u otras texturas en el juego.
La terapia ocupacional ayuda a regular la respuesta del sistema sensorial, de manera que el niño/a pueda sentirse más cómodo en su cuerpo y en su entorno, disminuyendo el malestar, la irritación o la necesidad extrema de estímulos.
4. Autocuidado y actividades de la vida diaria
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Le cuesta vestirse solo, subir cremalleras, abotonar o ponerse los zapatos.
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Depende mucho de los adultos para bañarse, lavarse los dientes o usar el baño.
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Tiene dificultad para manejar cubiertos, sentarse adecuadamente a la mesa o seguir una rutina en las comidas.
En este apartado se trabajan las habilidades necesarias para que el niño/a gane autonomía en el autocuidado, paso a paso y según su edad, reduciendo peleas y dependencia excesiva.
5. Habilidades funcionales en el colegio
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No se sienta bien en la silla, se escurre, se para todo el tiempo o adopta posturas incómodas.
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Se cansa rápido al escribir o colorear, evita las actividades que implican esfuerzo manual.
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Tiene problemas para organizar sus materiales, cuadernos y mochila.
Desde terapia ocupacional se abordan temas como postura, resistencia, coordinación ojo–mano, organización del espacio de trabajo y manejo de útiles escolares, favoreciendo una participación más cómoda y efectiva en el aula.
6. Juego y participación social
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Le cuesta seguir reglas de juego, esperar turno o compartir materiales.
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Evita juegos motores o actividades en grupo porque se siente inseguro.
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Se frustra con facilidad cuando no logra algo a nivel motor o sensorial.
El juego es la ocupación principal en la infancia, por eso se usa como herramienta de intervención y como objetivo en sí mismo, ayudando al niño/a a disfrutar y participar más con otros.

Terapia ocupacional infantil para mejorar motricidad fina, motricidad gruesa, integración sensorial y autonomía en las actividades del día a día.
¿Cuándo debo acudir a terapia ocupacional?
Es recomendable considerar una evaluación en terapia ocupacional cuando observas que tu hijo/a:
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Pareciera más torpe que otros niños de su edad para correr, saltar, subir escaleras o andar en bicicleta.
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Tiene muchas dificultades con tareas que implican usar las manos, como escribir, recortar, abotonar, atar cordones o manipular objetos pequeños.
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Se queja constantemente de molestias sensoriales: ruidos, luces, ropa, texturas de comida u otros estímulos.
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Tiene una autonomía muy por debajo de lo esperado para su edad en vestido, higiene o alimentación.
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Evita determinadas actividades escolares o de juego porque “no le salen”, se cansa rápido o se frustra fácilmente.
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Ha recibido comentarios del colegio sobre dificultades motoras, de postura, de escritura o de participación en educación física.
La terapia ocupacional también es muy importante en niños con diagnósticos como TEA, TDAH, trastorno del desarrollo de la coordinación, retrasos globales del desarrollo, lesiones neurológicas, prematuridad extrema, entre otros.
Beneficios para tu hijo/a
La terapia ocupacional puede generar cambios significativos en el día a día de tu hijo/a y de tu familia:
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Más autonomía en actividades como vestirse, comer, asearse y jugar.
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Mejor desempeño escolar, especialmente en escritura, recorte y participación en actividades de aula y educación física.
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Menos peleas y estrés en las rutinas diarias (mañanas, comidas, hora del baño, hora de dormir).
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Mayor regulación sensorial, con menos reacciones extremas ante ruidos, texturas o movimientos.
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Incremento de la autoestima y la confianza, al sentirse capaz de hacer cosas que antes le resultaban muy difíciles.
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Mejor relación con otros niños, al poder participar con más comodidad en juegos, deportes y actividades grupales.
En resumen, no solo mejora habilidades motoras o sensoriales, sino también el bienestar emocional y la calidad de vida del niño/a y de su entorno.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿La terapia ocupacional es solo “juego”?
El juego es la herramienta principal, pero cada actividad está pensada con objetivos terapéuticos específicos (motricidad, sensorialidad, autonomía, etc.). El niño siente que juega; nosotros sabemos qué estamos entrenando.
2. ¿Desde qué edad puede empezar la terapia ocupacional?
Desde muy temprano, especialmente si hay retrasos en el desarrollo motor, sensorial o en la autonomía. No es necesario esperar a que “sea más grande”.
3. ¿Cuánto tiempo suele durar el tratamiento?
Depende de la complejidad del caso, la constancia en la asistencia y el apoyo en casa. Algunos niños necesitan unos meses; otros, procesos más largos. Lo importante es ir revisando objetivos y avances.
4. ¿Necesito un diagnóstico para empezar terapia ocupacional?
No es imprescindible. Puedes acudir si simplemente notas dificultades en motricidad, sensorialidad o autonomía. Si hace falta, se te orientará para una evaluación más amplia.
5. ¿La terapeuta ocupacional trabaja con el colegio?
Sí, cuando la familia lo autoriza, podemos coordinar con docentes o equipo escolar para facilitar adaptaciones y apoyos en el aula.
6. ¿La terapia ocupacional sustituye otros tipos de terapia (habla, conductual, psicoterapia)?
No necesariamente. Muchas veces se combina con terapia del habla y lenguaje, terapia conductual, intervención temprana, neurocognitiva, etc. Cada enfoque aborda una parte diferente del desarrollo del niño/a.



