Terapia conductual: cómo ayuda a tu hijo con berrinches, desobediencia y crisis (Guía para madres)
- Cognitivo

- 18 ene
- 3 Min. de lectura
Hay días en los que una mamá siente que ya lo intentó todo: hablar bonito, castigar, premiar, ignorar… y aun así el niño explota, grita, golpea o se niega a cooperar. Lo importante es saber esto: la conducta no aparece “de la nada”. La conducta cumple una función. Y cuando entendemos esa función, dejamos de improvisar y empezamos a intervenir con estrategia.
En Cognitivo (Santo Domingo) la terapia conductual no se trata de “controlar” a tu hijo; se trata de enseñarle habilidades reales: autorregularse, esperar, pedir ayuda, tolerar cambios y cumplir límites con seguridad.
¿Qué es la terapia conductual infantil?
La terapia conductual es un enfoque basado en evidencia que ayuda a:
Identificar por qué ocurre una conducta (qué la dispara y qué la mantiene).
Reducir conductas que afectan la convivencia (crisis, agresividad, oposición, rabietas intensas).
Enseñar conductas alternativas (pedir, negociar, esperar, calmarse, seguir instrucciones).
Entrenar a los padres para aplicar estrategias consistentes en casa y, cuando se requiere, coordinar con la escuela.
No es magia ni “mano dura”. Es ciencia + rutina + coherencia familiar.
Señales de que tu hijo podría necesitar terapia conductual
Señales frecuentes en casa
Berrinches que duran mucho tiempo o se intensifican con facilidad.
Gritos, golpes, tirarse al piso, agresión hacia otros o hacia sí mismo.
Desobediencia constante, discusiones, “no” automático ante cualquier instrucción.
Crisis por cambios pequeños (ropa, comida, ruta, hora de dormir).
Conductas que afectan el vínculo: todo termina en pelea o negociación eterna.
Señales frecuentes en el colegio
Reportes repetidos por impulsividad, interrupciones o conflictos.
Dificultad para seguir normas, esperar turnos o tolerar correcciones.
Conductas de escape (“me duele la barriga”, “no quiero ir”, llanto al entrar).
Lo que muchas madres confunden (y cómo se ve en terapia)
“¿Es malcriadez o es desregulación?”
A veces lo que parece “malcriadez” es:
Falta de habilidades para expresar frustración.
Dificultades de lenguaje (no sabe pedir con palabras).
Sensibilidad sensorial (ruidos, texturas, multitudes).
Ansiedad o TDAH (impulsividad real, no voluntaria).
TEA (rigidez, dificultad para cambios, crisis sensoriales).
En Cognitivo, antes de “corregir”, evaluamos el contexto completo para no atacar el síntoma sin entender la raíz.
Cómo trabajamos la terapia conductual en Cognitivo
1) Evaluación conductual inicial
Entrevista a padres (rutinas, detonantes, horarios críticos).
Registro de conductas (frecuencia, duración, intensidad).
Identificación de patrones: ¿qué pasa antes y después?
2) Análisis funcional (lo que cambia el juego)
Buscamos la función de la conducta. Las más comunes:
Obtener algo (atención, objeto, comida, pantalla).
Evitar algo (tarea, baño, transición, interacción).
Regularse sensorialmente (movimiento, presión, escape del ruido).
Expresar frustración por falta de lenguaje o habilidades.
3) Plan de intervención con metas medibles
Ejemplos de metas reales:
Reducir crisis de 6 a 2 por semana en 8 semanas.
Enseñar 5 frases funcionales (“ayuda”, “descanso”, “quiero…”) para prevenir berrinches.
Aumentar tolerancia a cambios con apoyos visuales.
4) Entrenamiento a padres (lo más importante)
La terapia conductual funciona mejor cuando la familia recibe:
Scripts de manejo (“qué decir y qué no decir” durante una crisis).
Rutinas visuales.
Estrategias de refuerzo positivo (sin comprar juguetes).
Límites consistentes sin gritos ni castigos impulsivos.
5) Coordinación con la escuela (si aplica)
En Cognitivo ayudamos a alinear estrategias con maestros para que el niño no tenga “dos mundos” distintos: casa vs. aula.
Herramientas prácticas que enseñamos (y puedes empezar a aplicar)
Apoyos visuales
Rutinas por imágenes: mañana/tarde/noche.
“Primero–Luego”: primero baño, luego cuento.
Elección guiada (control con cariño)
“¿Pijama azul o roja?” (tú eliges el marco, él elige dentro).
Refuerzo positivo inteligente
Reforzar lo que sí quieres:
“Me encantó cómo esperaste”
“Gracias por pedir con voz tranquila”
Pausas de regulación
No es “castigo”, es enseñar calma:
Rincón de calma con cojín, objeto sensorial, respiración guiada.
Qué esperar (realmente) en las primeras semanas
Semana 1–2: entender detonantes, ajustar rutinas, crear estructura.
Semana 3–6: empieza a bajar intensidad/frecuencia si hay consistencia.
Semana 6–12: aparecen habilidades nuevas (pedir, negociar, esperar).
Si no hay medición y metas, es muy difícil saber si está funcionando. En Cognitivo trabajamos con indicadores claros.
People Also Ask (preguntas típicas en Google)
¿La terapia conductual es solo para niños con autismo?
No. También ayuda en TDAH, ansiedad, TOD, dificultades de regulación emocional o problemas de convivencia.
¿Cuánto dura la terapia conductual?
Depende del caso. Muchos planes muestran cambios visibles en 6–12 semanas, pero la duración total varía según objetivos y constancia familiar.
¿La terapia conductual es regañar al niño?
No. Se enfoca en enseñar habilidades, prevenir detonantes y construir límites con coherencia, no con gritos.
¿Qué hago si mi hijo “solo explota conmigo”?
Es común: contigo se siente seguro. La terapia ayuda a ordenar rutinas y respuestas para que el niño no necesite explotar para ser entendido.
Tu hijo no necesita más gritos. Necesita herramientas. Y tú necesitas un plan que no te haga sentir culpable: te haga sentir acompañada.
Agenda una cita en Cognitivo (Santo Domingo) y construyamos juntos una convivencia más tranquila, con límites firmes y afecto real.







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